Santoral

Santa María Egipcíaca

Santa María Egipcíaca

Nació en un lugar de Egipto hacia el año 344. A los doce años de edad se trasladó a la ciudad de Alejandría, donde llevó una vida disoluta siendo célebre pecadora. Después de diecisiete años con este tipo de vida, viajó a Jerusalén para la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Inicialmente continuó viviendo el mismo estilo de vida pecaminosa. Cuando intentó entrar en la iglesia del Santo Sepulcro, para la celebración de la fiesta, una fuerza invisible se lo impidió. Entonces sintió un fuerte remordimiento. Vio un icono de la Madre de Dios fuera de la iglesia y rezó ante él implorando perdón y prometiendo convertirse y renunciar al mundo. Intentó de nuevo entrar en el templo y ya pudo hacerlo y venerar la reliquia de la cruz. Regresó a dar las gracias a la imagen de la Virgen y escuchó una voz que le decía: “Si cruzas el Jordán, encontrarás un glorioso descanso”. Fue al monasterio de san Juan Bautista, a orillas del río, y comulgó. Al día siguiente se retiró al desierto viviendo el resto de su vida como ermitaña durante unos 47 años. Fue visitada en una ocasión por san Zósimo, quien le dio la comunión un año antes de morir. Falleció hacia el 421.

Otros santos del día:

• En Roma, conmemoración de los santos mártires Venancio, obispo, y compañeros de Dalmacia y de Istria, a saber, Anastasio, Mauro, Pauliniano, Telio, Asterio, Septimio, Antioquiano y Gayano, que la Iglesia se complace en honrar juntamente († s. III/IV).

• En Tesalónica, de Macedonia, actualmente en Grecia, santas Ágape y Quionia, vírgenes y mártires, que en la persecución bajo el emperador Diocleciano, por no querer comer carne sacrificada a los ídolos fueron entregadas al prefecto Dulcecio, que las condenó a ser quemadas vivas († 304).

• En Lauconay, cerca de Amiens, en la Galia, hoy en Francia, san Valerico o Valerio, presbítero, que atrajo a muchos compañeros hacia la vida eremítica († s. VII).

• En el lugar llamado Ardpatrick, en la región de Munster, en Irlanda, san Celso, obispo de Armagh, que trabajó en favor de la instauración de la Iglesia († 1129).

• En Grenoble, ciudad de Borgoña, en Francia, san Hugo, obispo, que se esforzó en la reforma de las costumbres del clero y del pueblo, y siendo amante de la soledad, durante su episcopado ofreció a san Bruno, maestro suyo en otro tiempo, y a sus compañeros, el lugar de la Cartuja, que presidió cual primer abad, rigiendo durante cuarenta años esta Iglesia con esmerado ejemplo de caridad († 1132).

• En el monasterio cisterciense de Bonnevaux, en el Delfinado, en Francia, beato Hugo, abad, cuya caridad y prudencia lograron la armonía entre el papa Alejandro III y el emperador Federico I († 1194).

• En Caihness, en Escocia, san Gilberto, obispo, que erigió la iglesia catedral en Dornoch y dispuso hospederías para los pobres, y al morir encomendó lo que él mismo había observado en su vida, a saber: no hacer daño a ningún ser, llevar con paciencia las contradicciones permitidas por Dios y a nadie dar ocasión de tropiezo († hacia el año 1245).

• En York, en Inglaterra, beato Juan Bretton, mártir, que, siendo padre de familia, mostró una gran constancia en la fe de la Iglesia Romana durante el reinado de Isabel I y, amenazado varias veces, se mantuvo firme, por lo que, al fin, falsamente acusado de sedición, fue estrangulado († 1598).

• En Cracovia, Polonia, beata Sofia Czeska-Maciejowska, viuda, fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Presentación de la Bienaventurada Virgen María († 1650).

• En Brescia, de Lombardía, región de Italia, san Luis Pavoni, presbítero, que se entregó con ánimo decidido a la formación de los jóvenes pobres, interesándose sobre todo en su educación religiosa y artesana, fundando para ello la Congregación de los Hijos de María Inmaculada († 1848).

• En Funchal, ciudad del archipiélago de Madeira, en Portugal, beato Carlos de Austria (Carlos I de Habsburgo), que contribuyó diligentemente, por su condición regia, al fortalecimiento del reino de Dios († 1922) 

• En Guadalajara, región de Jalisco, en Méjico, los beatos Anacleto González Flores (José), Jorge Raimundo Vargas González, Luis Padilla Gómez (José Dionisio) y Raimundo Vicente Vargas González, mártires († 1927). La festividad se celebra el 20 de noviembre.

• En el campo de concentración de Dachau, en Alemania, beato José Girotti, sacerdote profeso de la Orden de Predicadores y mártir († 1945).

(Del Martirologio Romano)

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