Los seguidores de Jesús tenemos que trabajar por hacer posible su reino en nosotros mismos. No se trata de instaurar un reino al estilo del mundo, sino al estilo que se nos marca en el Evangelio. Un reino donde la verdad de nuestras vidas, la paz de nuestras conciencias y el amor entre nosotros sean las normas por las que nos regimos. Así conseguiremos que Cristo viva plenamente dentro de nosotros y lo haremos visible a quienes nos rodean.

Sin caridad, estamos lejos de lo que Jesús nos pidió que hiciéramos. Cada uno de los cristianos tibios tenemos nuestra parte de responsabilidad en que





![El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod](https://live.staticflickr.com/65535/40879856353_76b94e98d4_o.png)