Parroquia

La Santísima Trinidad (Málaga)

Imagen del día

Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias – León XIV

A menudo no nos damos cuenta de que nuestras palabras hieren a personas cercanas o lejanas. Porque en nosotros hay siempre rescoldos de superioridad sobre los otros. Nos empecinamos en llevar la razón, aunque ésta no esté de nuestra parte, y en denostar a los que no coinciden con nuestras opiniones. Y de ahí a descalificar al contrario calificándole de ignorante o de mala persona no hay trecho. Nos iría bien cuidar el lenguaje, mostrando más respeto a todos los que nos escuchan y a los que ponemos en la diana de nuestras críticas.

 

Trompetas, tambores, capirotes, velas, incienso…
Hay movimiento en las cofradías y hermandades de penitencia.
Ya entramos en la Semana Santa y todo tiene que estar bien organizado.
Incluso los que no creen, se acercan a ver los desfiles procesionales.
¿Los hemos convertido en espectáculo, sin más?

Leo el evangelio de hoy.
Una borrica y su pollino para que el Rey pasee por las calles,
aclamado por niños y mayores,
cubiertos los suelos con telas y mantos
y palmas en las manos de las gentes.
Un grito unánime:
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!

Hoy, Señor, quiero salir a la calle,
llevando mi ramo de olivo,
para gritar que tú eres mi Rey,
mi Señor, que vienes a visitarme.
Estoy contento,
como los niños que aquel primer Domingo de Ramos
gritaban y cantaban en tu honor,
llenando de alegría las calles por las que pasabas,
montado en una borrica,
convertida en trono andante.
Hoy, mi Señor,
me gustaría decirte que soy tuyo,
que quiero servirte con todas mis fuerzas,
amarte con todo el amor del que soy capaz.
Hoy, mi Señor,
quiero abrirte mi corazón,
aunque ya conoces todas mis miserias y debilidades.
Hoy, mi Señor,
deseo renovarme,
echando fuera de mí todo lo que me envilece,
purificando mis sentimientos
y limpiándome las telarañas que me impiden verte
en cada hombre o mujer que sufre.
Para esto necesito que me ayudes
pues sin ti, mi Rey y mi Señor, poco o nada puedo hacer.

José Serrano Álvarez
(Rezando al caer de la tarde)

¿Te ha gustado? Comparte este artículo

Días anteriores

Nuestra perfección no consiste en hacer cosas extraordinarias sino en hacer perfecto lo ordinario – San Gabriel de la Dolorosa

Las cosas que debemos hacer cada día, la rutina incluso de cada instante de nuestra vida, son el camino por el que podemos llegar a

Leer más
La bondad vence siempre: tiene un culto secreto aun en los corazones más fríos, mas solitarios y alejados – San Luis Orione

Si queremos llegar a los demás, incluso a los que se declaran contrarios a nosotros, el mejor método para conseguirlo es actuar con bondad. Difícilmente

Leer más
Cuida de mí, Padre, para que todo lo que haga sea con la intención de agradar a Jesús – Santa Bernardette

Si realmente queremos ser fieles a Jesús, todos nuestros actos, dichos y pensamientos deben estar orientados a procurar vivir de acuerdo con sus enseñanzas: amarle

Leer más
Quien confía en María no se sentirá nunca defraudado – San Juan Bosco

Una madre buena nunca defrauda a sus hijos. No los abandona, no los maltrata, no los guía por malos caminos… María, que es la mejor

Leer más
Una ley inmoral, nadie tiene que cumplirla – San Óscar Romero

A lo largo de los siglos, muchos hermanos nuestros en la fe han demostrado, Señor, que eran fieles a tu mensaje. Muchos han sido valientes

Leer más
Al único que es necesario siempre tener contento es a Nuestro Señor – Santo Toribio de Mogroviejo

Los halagos de los hombres no deben ser nuestra preocupación nunca. Porque a quien tenemos que complacer es a ti, Señor nuestro. Tú nos pides

Leer más