Amigos de Dios y amigos de los que conviven con nosotros y también de los que no conocemos. La familia que el Señor quiere que formemos es la que se basa en la amistad desinteresada. La que no busca beneficios personales. Una amistad que se da por completo, sin esperar nada a cambio. Una amistad que es servicio y entrega. Una amistad que renuncia al propio yo para abrazar el nosotros.

Los cristianos debemos ser conscientes de que el mensaje del Evangelio no debe ser impuesto a nadie que no desee aceptarlo. Es un mensaje que





