Homilías

Discípulos misioneros para una misión arriesgada
Jerusalén es un símbolo de la Iglesia. La Jerusalén terrena que canta el profeta Isaías es una imagen de la Jerusalén del futuro: la Iglesia

Y VOSOTROS ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY YO?
La fiesta de hoy dirige nuestra mirada a Roma. Celebramos en este día a san Pedro y san Pablo. La Iglesia de Roma, particularmente, recuerda

COMIERON TODOS Y SE SACIARON
¿Tiene medida el amor? Recordemos una vivencia de nuestra infancia. Quizás en el regazo de nuestra madre o de la mano de nuestro padre surge una

DIOS ES FAMILIA
¡Qué siga la fiesta!, parece decirnos, hoy, la liturgia. Después de las solemnidades pascuales: Resurrección Ascensión y Pentecostés, no podemos sentir nostalgia. San Juan Crisóstomo decía:

¡VEN, DULCE HUÉSPED DEL ALMA!
La secuencia de Pentecostés es un canto de esperanza. Esta hermosa y antigua «poesía» dirigida al Espíritu Santo, incorporada a la liturgia al ser proclamada en

¡Vosotros sois testigos!
Mientras los bendecía, se separó de ellos, subiendo hasta el cielo. Así concluye el evangelio de Lucas, resaltando una nota final: los discípulos volvieron a Jerusalén