Parroquia

La Santísima Trinidad (Málaga)

Imagen del día

Dejaron las redes y lo siguieron (Domingo III del Tiempo Ordinario)
Foto: J. Serrano

Los seminarios están casi vacíos.
Los conventos se quedan sin residentes.
Hay parroquias que no abren sus puertas.
Muchos frailes, monjas y sacerdotes renuncian.
Cada vez hay menos creyentes en donde hasta hace poco casi todos lo eran.
¿Hacia dónde nos dirigimos, Señor? ¿Se nos muere tu Iglesia?

Llegas tú, Señor, y te paseas junto al mar.
Estás buscando brazos que te acompañen a crear la Iglesia.
Encuentras unos pescadores,
gente sencilla, ruda porque su trabajo lo impone.
A lo mejor sin estudios. Gente del montón.
Dos hermanos son los primeros a los que llamas: Venid conmigo.
Y lo dejan todo, incluso las herramientas del trabajo.
Te siguen, a ciegas.
Sin preguntar para qué los llamas.
Y más adelante encuentras a otros dos hermanos.
También pescadores.
Repites las mismas palabras: Venid conmigo.
Ya tienes a los cuatro primeros acompañantes: dos parejas de hermanos.
Cuatro pescadores que se han fiado de ti
y lo han dejado todo, sin saber a dónde los llevas.

Señor, es cierto que hay muchos vacíos que rellenar
y mucha siega que recoger.
Falta mano de obra, sí, para completar el trabajo.
¿Llamas y no te responden?
Hay demasiados ruidos.
¿También me llamas a mí?
Sí, claro, la misión es tarea de todos,
no solamente de los curas, frailes y monjas.
Aunque sea recogiendo una espiga tras otra podré echar una mano
para que la cosecha no se pierda en el campo.
Quiero responder a  esa llamada, Señor,
y con mis limitaciones, que son muchas,
intentaré ser un peón tuyo, el último, no me importa.
Pero necesito que me ayudes, porque solo no puedo hacer nada.
Enséñame a pescar un poco mejor.

José Serrano Álvarez
(Rezando al caer de la tarde)

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