Parroquia

La Santísima Trinidad (Málaga)

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Dios me ama más que yo a mí mismo – San Ignacio de Loyola

Por mucho que amemos, nunca llegaremos a igualar el amor que Dios nos tiene a cada uno de nosotros. Porque Él nos ama incluso más que lo que podamos amarnos a nosotros mismos. Quiere que seamos felices haciendo el bien. Para que compartamos su gloria una vez hayamos cumplido nuestra misión aquí en la tierra. Nos ama hasta el punto de que nos ofrece su perdón siempre que somos infieles.

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Días anteriores

Ningún pecado del hombre puede cancelar la misericordia de Dios – San Juan Pablo II

Dios es Padre misericordioso en grado infinito. Está dispuesto a perdonar siempre, por muy grandes que sean nuestras infidelidades. No tengamos, pues, nunca miedo de

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Bienaventurado el que, dejando aparte su gusto e inclinación, mira las cosas en razón y justicia para hacerlas – San Juan de la Cruz

Somos tentados a hacer lo que nos gusta y huimos de aquello que conlleva sacrificio. Preferimos la comodidad al esfuerzo y lo placentero a lo

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¡Oh pobreza bienaventurada que da riquezas a quienes la aman y abrazan! – Santa Clara de Asís

Desprendernos de lo superfluo está bien. Pero está mejor desprendernos de lo que consideramos necesario. Porque es en la pobreza completa donde se encuentra la

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«Mándame ir a ti sobre el agua» (XIX T. ORDINARIO)

Foto: R. Misas «Mándame ir a ti sobre el agua» XIX T. ORDINARIO (Mt 14, 22-33) Una iglesia abierta día y noche para que, quien

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No puede ser que Cristo sufra hambre en los pobres, mientras yo guarde en mi casa algo con lo cual podía socorrerlos – Santo Domingo de Guzmán

Menos lamentos y más acciones. Es lo que Cristo nos pide a gritos a los que hemos decidido ser seguidores suyos. Es mucho lo que

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Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico? Veo a mi Cristo humillado y despreciado, ¿y seguiré deseando que me rindan honores? – San Cayetano de Thiene

Estamos acostumbrados a correr detrás de las riquezas terrenales como si fueran los ídolos a los que hay que adorar. Huimos de que nos humillen

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