Parroquia

La Santísima Trinidad (Málaga)

Imagen del día

Veo a mi Cristo pobre, ¿y yo me atreveré a seguir viviendo como rico? Veo a mi Cristo humillado y despreciado, ¿y seguiré deseando que me rindan honores? – San Cayetano de Thiene

Estamos acostumbrados a correr detrás de las riquezas terrenales como si fueran los ídolos a los que hay que adorar. Huimos de que nos humillen y desprecien porque nos consideramos merecedores de honores y glorias. A menudo ocultamos el rostro de Cristo, pobre, humillado, maltratado… No queremos verlo. Pero solamente en él hemos de fijarnos si queremos ser seguidores suyos.

¿Te ha gustado? Comparte este artículo

Días anteriores

Aunque tenga muchos santos por abogados, tengan particularmente a san José, que alcanza mucho de Dios – Santa Teresa de Jesús

Esposo de María y padre adoptivo de Jesús, señor san José, intercede por nosotros al Señor para que Él nos auxilie en los momentos de

Leer más
Así como dos pedazos de cera derretidos juntos no hacen más que uno, de igual modo el que comulga, de tal suerte está unido con Cristo, que él vive en Cristo y Cristo en él – San Cirilo de Jerusalén

Recibirte, Señor, en la Eucaristía, es fundirnos contigo, ser una sola cosa contigo. Para sentirnos que somos Tú. Por eso estamos obligados a no defraudarte,

Leer más
Solo la Fe es la única que puede llevar a cabo la obra de la regeneración social – Beato Juan Nepomuceno

Nuestro mundo, Señor, necesita de hombres y mujeres que estén decididos a transformarlo para que sea cual Tú quieres. Para que desaparezcan las guerras, los

Leer más
Cuando sufrimos, Jesús está más cerca de nosotros – San Pío de Pietrelcina

Nos quejamos sin motivo. Quisiéramos que todo, en nuestras vidas, fueran comodidades, placeres, alegría y vivir bien. ¡Jesús, Señor nuestro, qué alejados nos encontramos de

Leer más
Creo, Señor (IV DOMINGO DE CUARESMA)

Foto: J. Serrano “Creo, Señor” IV DOMINGO DE CUARESMA (Juan 9, 1-41) Estamos acostumbrados a ver maldades por doquier y a buscar culpables de todo

Leer más
¡Qué curioso maestro el que, con el estómago lleno, diserta sobre el ayuno! – San Jerónimo

Es verdad que resulta más fácil predicar que dar trigo. Tenemos siempre preparado el consejo para los demás, pero nos olvidamos de aconsejarnos a nosotros

Leer más