Si la fe es capaz de mover montañas, ¿por qué dudar de que todo lo podemos conseguir confiando en quien vino a salvarnos de nuestras miserias? A menudo no logramos llegar a la meta porque desconfiamos de que, aunque somos pequeña cosa, si contamos con Él, llegaremos hasta el final, aunque nuestras fuerzas sean limitadas. Si creemos de verdad, actuaremos en consecuencia y seremos capaces de hacer maravillas.

Nos quejamos sin motivo. Quisiéramos que todo, en nuestras vidas, fueran comodidades, placeres, alegría y vivir bien. ¡Jesús, Señor nuestro, qué alejados nos encontramos de





