Parroquia

La Santísima Trinidad (Málaga)

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Dios nos ama a cada uno de nosotros como si solo existiera uno de nosotros – San Agustín

Es a mí, persona concreta, con mi propia identidad, nombre y apellidos, estatura, color de la piel, con mis defectos y mis virtudes, a quien Dios ama. Es por mí, en singular, por quien se hizo hombre y murió en la cruz. Para salvarme a mí. Es a mí a quien ha hecho hijo suyo. No importa que existan los demás, porque yo soy muy importante para Él. Como si los otros no contaran. Como si yo fuera el único ser que habita la tierra. Por eso mi gratitud ha de ser inmensa ya que su amor lo es.

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Días anteriores

Antes de juzgar al prójimo, pongámosle a él en nuestro lugar y a nosotros en el suyo, y a buen seguro que será entonces nuestro juicio recto y caritativo – San Francisco de Sales

Estamos tan acostumbrados a emitir juicios sobre lo que hacen los demás que no nos paramos a pensar si estamos capacitados para emitir veredictos justos.

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No glorificáis como Dios a mi Señor los que no proclamáis bienaventurada a la que el Espíritu Santo ha mandado llamar así por todas las naciones – San Ildefonso de Toledo

Ella, María, es bienaventurada. Porque así lo dispuso Dios, que la eligió para ser la madre de Jesús. Y no podía relegarla a un segundo

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El cristiano está siempre dispuesto a anunciar el Evangelio, porque no puede guardar para sí mismo el gozo de conocer a Cristo – Papa Francisco

Hay mucha tarea pendiente. El Evangelio aún no ha llegado a todos los hombres. Por eso, quienes hemos sido agraciados con el bautismo debemos estar

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No debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz – Santa Teresa de Calcuta

En derredor nuestro vemos continuamente personas apenadas. Múltiples son las causas de ello. Los que tenemos el don de creer en Cristo podemos hacer que

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Quien huye de la oración huye de todo lo bueno – San Juan de la Cruz

Vivimos en una sociedad agitada por los ruidos externos a la persona, las envidias, cuando no el odio, de unos hacia otros, el materialismo destructor

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La vida cristiana la destruye el egoísmo. No hay humildad donde reina el yo y donde no hay humildad no hay virtudes – Beato Marcelo Spínola

¿De verdad queremos ser buenos cristianos? Un paso de gigante para avanzar en ello es mostrarnos más humildes. En todo. La humildad es renunciar: a

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