Imagen del día

Que no se nos olvide nunca que Dios es un padre lleno de amor. En Él podemos depositar toda nuestra confianza. Sin vergüenza. Sin temor alguno. Nunca seremos abandonados, si acudimos a pedirle ayuda. Aunque estemos cargados de miserias, si reconocemos nuestras fragilidades, obtendremos siempre su perdón. Corramos a sus brazos, convencidos de que su amor es infinito y que nos perdonará, por muy mal que nos hayamos portado. Nuestra alegría ha de ser inmensa porque somos privilegiados al tener a Dios por Padre nuestro.

¿Te ha gustado? Comparte este artículo

Días anteriores

A los que queremos seguir a Cristo, no nos está permitido juzgar a los demás. Será Dios quien lo haga en su momento. Porque nosotros

Leer más

¡Cuánta maldad se instala en las personas que viven apegadas al dinero y a todo lo que él significa! Para muchos, probablemente para la mayoría

Leer más

¡Qué fácil resultar creer cuando se ha visto! No seamos incrédulos, como lo fue el apóstol Tomás hasta que vio con sus propios ojos las

Leer más

Nuestros silencios ante las injusticias que vemos por doquier y ante las muertes de seres humanos inocentes y la lapidación de la verdad y la

Leer más

A menudo nos entra la tentación de tirar la toalla y no seguir haciendo el bien. Porque, a los ojos del mundo, parece más rentable

Leer más

Mientras caminamos por este mundo, no nos martiricemos buscando la perfección. No la encontraremos, porque no existe. Ni en los otros ni mucho menos en

Leer más