Resulta fácil dormirse cuando tenemos ante nosotros tareas de ayuda a los hermanos o de mejora de nuestro vivir como creyentes. Somos muy dados a poner pretextos para no hacer lo que debemos hacer. Encontrar excusas es demasiado sencillo. No nos ayudan a ser mejores, sino que nos mantienen en la mediocridad y en la inoperancia. Por eso es bueno que estemos despiertos y diligentes para hacer lo que tenemos que hacer.

Foto: J. Serrano “Deja tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano” DOMINGO VI DEL TIEMPO ORDINARIO (Mateo 5, 17-37)





