Parroquia

La Santísima Trinidad (Málaga)

Imagen del día

Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! (II DOMINGO DE CUARESMA)
Foto: J. Serrano

Estamos a gusto muchas veces:
cuando nos salen las cosas bien,
cuando alguien nos felicita por nuestros éxitos,
cuando escalamos en poder, dinero o placer,
cuando superamos una enfermedad
o un problema económico…
Hasta cuando gana nuestro equipo deportivo
o cuando nuestros enemigos son derrotados…

Pedro, el impulsivo Pedro, lo suelta:
“¡qué bueno que estemos aquí!”.
Porque han sido privilegiados
viendo la transfiguración de Jesús.
Se siente henchido de gozo
pues adivina que el futuro va a ser glorioso,
como el momento que están viviendo.

Esta tarde, Señor, siento la dicha que me invade
cuando estoy cerca de ti.
Porque tú llenas todo,
aunque a menudo no me dé cuenta.
El gozo de quien cree en ti
está en mirar al vecino con ojos de hermano,
dar la mano a quien te niega la suya,
limpiar la lágrima al que llora en soledad,
preparar un plato de comida
para el que no tiene qué llevarse a la boca,
aguantar a la vecina pesada
que me cuenta siempre la misma historia,
perdonar al compañero que me pone a escurrir
sin yo haberle dado motivos para ello,
no quejarme porque no me feliciten por mis éxitos
y guardarme dentro de mí las faltas de los otros…
Aunque sean más apetecibles los gozos humanos,
solamente estar contigo aporta la felicidad auténtica
que sé que será plena
cuando esté contigo en el rincón que has preparado
cuando vengas a por mí.
Ayúdame a no apartarme de ti,
pues lejos se siente mucho frío
y la soledad es insoportable.

José Serrano Álvarez
(Rezando al caer de la tarde)

¿Te ha gustado? Comparte este artículo

Días anteriores

Sin humildad y sin caridad no llegaremos a ser nunca nada  – Beato Marcelo Spinola

Dos virtudes unidas, sobre las que se asienta la santidad. Sin humildad y sin caridad, nada somos y nada de lo que hagamos tiene sentido.

Leer más
El Señor pagará todo lo que se hace por Él, aunque sea regalar a otro un vaso de agua – San Gabriel de la Dolorosa

Nada de lo que hagamos por los demás quedará sin recompensa. Ni siquiera una sonrisa a esa persona que nos ha mirado con animadversión. Si

Leer más
Reprender a los demás es muy fácil, pero es muy difícil mirarse bien a sí mismo – San Francisco de Sales

Solemos considerarnos mejores de lo que realmente somos. Decimos que nos conocemos bien pero no es cierto. Tenemos encima de nosotros demasiadas capas de autoestima

Leer más
La presencia de Dios es un remedio contra todos los vicios – San Basilio el Grande

A veces buscamos escaparnos de la presencia de Dios porque los halagos mundanos son muy fuertes y engañosos. Por eso, cuando huimos de Él, no

Leer más
El alma que está enamorada de Dios es un alma gentil, humilde y paciente – San Juan de la Cruz

Son los hechos, no los dichos, los que demuestran si amamos a Dios o nos amamos a nosotros mismos o a cualquier cosa mundana. Quien

Leer más
¿Qué cruz puede llamarse grande, si Tú, Señor, ayudas a llevarla? – Beata Rafaela Ibarra

Hermoso es confiar en el Señor, que no abandona nunca a los suyos, aunque, a veces, pueda la ceguera humana ver otra cosa distinta. Porque

Leer más