Los bienes terrenales están para que con ellos contribuyamos a hacer más feliz la estancia de todos los hombres a su paso por este mundo. Nuestra tarea, como seguidores de Jesús, no debe ser la de convertirnos en siervos de las cosas materiales, sino en utilizar éstas para que nos ayuden a construir un mundo más justo, de acuerdo con los planes de Dios. No sirvamos a las riquezas, sino hagamos con ellas que mejoren la vida de los hombres.

Resulta fácil dormirse cuando tenemos ante nosotros tareas de ayuda a los hermanos o de mejora de nuestro vivir como creyentes. Somos muy dados a





