Una persona rencorosa no va por buen camino. Quien desea ser buen cristiano, aparta de sí el rencor para poder abrazar a los demás con amor, sirviéndoles en las ocasiones en que lo necesitan. Un corazón despojado de rencores es un corazón lleno de paz y dispuesto a cumplir con sus obligaciones correctamente, ayudando a las personas que tiene junto a él.

Foto: J. Serrano «Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída» III DOMINGO DE PASCUA (Lucas 24, 13-35) Nos hemos acostumbrado a





