Parroquia

La Santísima Trinidad (Málaga)

Imagen del día

Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí? (Bautismo de Jesús)
Foto: J. Serrano

Recibí el bautismo a los siete días de nacer.
Era la costumbre, entonces:
Todos los nacidos, cuando cumplían una semana de vida,
eran llevados a la iglesia para recibir el agua bautismal.
A los padrinos se les preguntaba: “¿vis baptizari?”
La respuesta, “volo”, provocaba sonrisas.
Decidieron por mí.
Y entré a formar parte de la Iglesia.
Los tiempos han cambiado.
Ahora solamente son bautizados el 46 por ciento
de los niños que nacen en nuestro país.

Imagino a Jesús acercándose al río Jordán,
donde su primo Juan anuncia que está cerca la salvación
y que los que quieran recibirla han de lavar sus pecados
recibiendo el agua purificadora.
El Señor, el que viene a salvarnos, pide también ser bautizado.
Como uno más de los que acuden al río.
El profeta se opone, aunque termina obedeciendo.

Te doy gracias, Señor, porque me regeneraste,
cuando yo aún no era consciente de ello,
con el agua bautismal.
Me has llamado a ser de los tuyos,
a formar parte del pueblo sacerdotal
de quienes creemos que tú eres nuestro Dios,
que vienes a salvarnos cada día.
Me has regalado la fe, el mejor regalo recibido en mi vida.
Hoy quiero pedirte que me ayudes a no defraudarte.
Hazme comprender que el bautismo
me ha de llevar a ser fiel al Evangelio.
Que entienda que ser de los tuyos es anunciar tu mensaje,
con mis palabras y mis hechos.
Que sepa comprender que,
por haber recibido el agua bautismal,
debo comprometerme a ser misionero,
en todo tiempo y lugar,
anunciando que tú quieres que todos, bautizados o no, seamos hermanos.

José Serrano Álvarez
(Rezando al caer de la tarde)

¿Te ha gustado? Comparte este artículo

Días anteriores

Hay que tener claro que el objetivo verdadero no es la prestación económica para todos, sino el trabajo para todos. Porque sin trabajo para todos, no habrá dignidad para todos – Papa Francisco

Estamos obligados, moralmente, a construir un mundo nuevo en el que la riqueza sea distribuida más justamente. Un mundo en el que cada persona tenga

Leer más
Ejerciten siempre la caridad, pero háganlo con entusiasmo. No se hagan nunca llamar dos veces, estén siempre listos – San José Benito Cottolengo

No es admisible practicar la caridad con tristeza. Ni con desgana. Ni por compromiso social. Hay que poner en ello alegría, ilusión, entrega. Porque eso

Leer más
La amistad que tiene su fuente en Dios no se extingue nunca – Santa Catalina de Siena

Hacer amigos por intereses personales, del tipo que sean, tiene poco valor. Es fácil que cuando ya no nos interesen o ellos consideren que sobramos

Leer más
La vida cristiana no está hecha de personas que hacen poco, sino de personas que se empeñan a fondo – Santa Juana Molla

Vivir la fe de forma tibia, poco valor tiene. El cristianismo no es un regalo que se nos haya dado para disfrutar de él en

Leer más
Para nosotros la base de toda santidad consiste en estar siempre alegres – San Juan Bosco

La santidad no es para las personas tristes y amargadas. Ni para los que se quejan continuamente de que todo les va mal. Tampoco para

Leer más
«Yo soy la puerta de las ovejas» (IV DOMINGO DE PASCUA)

Foto: J. Serrano «Yo soy la puerta de las ovejas» IV DOMINGO DE PASCUA (Juan 10, 1-10) Abundan los predicadores en los modernos medios de

Leer más