Homilías

COMIERON TODOS Y SE SACIARON
¿Tiene medida el amor? Recordemos una vivencia de nuestra infancia. Quizás en el regazo de nuestra madre o de la mano de nuestro padre surge una

DIOS ES FAMILIA
¡Qué siga la fiesta!, parece decirnos, hoy, la liturgia. Después de las solemnidades pascuales: Resurrección Ascensión y Pentecostés, no podemos sentir nostalgia. San Juan Crisóstomo decía:

¡VEN, DULCE HUÉSPED DEL ALMA!
La secuencia de Pentecostés es un canto de esperanza. Esta hermosa y antigua «poesía» dirigida al Espíritu Santo, incorporada a la liturgia al ser proclamada en

¡Vosotros sois testigos!
Mientras los bendecía, se separó de ellos, subiendo hasta el cielo. Así concluye el evangelio de Lucas, resaltando una nota final: los discípulos volvieron a Jerusalén

¡NO TIEMBLE VUESTRO CORAZÓN!
El amor nunca impone su presencia. El mejor de los maestros no es quien exige sumisión y requiere de los discípulos una constante atención, que

UN MANDAMIENTO «DE SIEMPRE»
«Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros». Con estas palabras, Jesús comienza a despedirse de sus discípulos y amigos, de sus colaboradores más