A menudo escondemos nuestras debilidades intentando justificarnos con el “todos lo hacen” o “esto no lo hace nadie”. Hay que ser valientes para vivir correctamente, según los mandatos de Jesús. Seamos consecuentes y vivamos como hijos de Dios que buscan hacer su voluntad al paso por este mundo. Él nos quiere decididos a dar la cara en todos los momentos de nuestra vida haciendo siempre el bien, que es lo correcto, aunque esto no esté bien visto.

Querer ser cristianos prescindiendo de la cruz es imposible. Porque en ella murió nuestro Salvador y ella no solamente es el símbolo de nuestra fe,





