No se trata de no ver la paja en el ojo del vecino, cuando nosotros tenemos una enorme viga en el nuestro, sino de que antes nos miremos a nosotros mismos con espíritu crítico, juzgando nuestras debilidades para corregirlas, y dejando en suspenso cualquier juicio a lo que hagan los demás. A ellos los juzgará el Señor, que es el único que puede hacerlo, nunca debemos juzgarlos nosotros, que no somos quienes para condenar a nadie.

Sin caridad, estamos lejos de lo que Jesús nos pidió que hiciéramos. Cada uno de los cristianos tibios tenemos nuestra parte de responsabilidad en que





![El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod El primero y más imperioso [defecto] de todos es el orgullo y su nutrido cortejo: vanidad, amor propio, etc., excesiva propensión a hablar del bien que yo hago – San Eugenio de Mazenod](https://live.staticflickr.com/65535/40879856353_76b94e98d4_o.png)