Parroquia

La Santísima Trinidad (Málaga)

Imagen del día

Si extiendes la mano para dar, pero no tienes misericordia en el corazón, no has hecho nada; en cambio, si tienes misericordia en el corazón, aun cuando no tuvieses nada que dar con tu mano, Dios acepta tu limosna – San Agustín

No se trata de cuánto damos, sino del espíritu que anida en nuestro corazón cuando acudimos a ayudar al necesitado. Lo que importa, pues, es el amor que pongamos al dar nuestra limosna, grande o chica según nuestras posibilidades. Lo que Dios tiene en cuenta es la actitud de nuestro corazón, el cariño con el que actuamos. La generosidad sale del alma y, si es auténtica, no pone límites ni en la cantidad ni en la forma en la que compartimos lo que tenemos con los que nos necesitan.

¿Te ha gustado? Comparte este artículo

Días anteriores

«Vende todo lo que tiene y compra el campo» (XVII T. ORDINARIO)

Foto: R. Misas «Vende todo lo que tiene y compra el campo» XVII T. ORDINARIO (Mateo 13, 44-52) Un tesoro puede ser una perla que

Leer más
Dios nos ama a cada uno de nosotros como si solo existiera uno de nosotros – San Agustín

Es a mí, persona concreta, con mi propia identidad, nombre y apellidos, estatura, color de la piel, con mis defectos y mis virtudes, a quien

Leer más
Cuán suave es el Señor servido en sus pobres – Beato Cristóbal de Santa Catalina

Los pobres nunca son una carga para un cristiano. Dios nos lo ha dejado dicho por activa y por pasiva: el pan que dais a

Leer más
La verdadera sabiduría consiste en obras, no en grandes talentos que el mundo admira – Santa Brígida

No es lo más importante acumular sabiduría humana y tener amplios conocimientos sobre todas las materias. Aunque esto sea lo que cautive a los ojos

Leer más
El amor del Señor no tiene límites, que no lo tenga tampoco el nuestro – Santa Maravillas de Jesús.

A ejemplo del Señor debemos nosotros amar a los demás. Él nos amó sin límite, hasta el extremo de dar su vida por nosotros y

Leer más
Rebuscar los defectos ajenos es signo de no ocuparse de los propios – San Francisco de Sales

Nos resulta mucho más cómodo y placentero ver los defectos que tienen los demás que examinarnos a nosotros mismos. Nuestra debilidad humana es más propensa

Leer más