Parroquia

La Santísima Trinidad (Málaga)

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Yo proclamo aquí solemnemente que hasta el último momento quiero ser amador y adorador de Nuestro Señor Jesucristo – San Eulogio de Córdoba

Muchos son los hombres y mujeres, de todo estado, raza, cultura y edad, que han sido valientes al proclamar su fe inquebrantable en Cristo. Por él han dado su vida, sufriendo, en la mayoría de las ocasiones, grandes tormentos antes de morir. Los mártires son la fuerza que mantiene firme a la Iglesia. También son un ejemplo hermoso para todos los creyentes. Morir por proclamar la fe en el Señor Jesús no corresponde a una etapa histórica pasada. También ahora hay cristianos que son martirizados. Probablemente a nosotros no se nos ofrezca la palma del martirio, pero sí se nos presenta, día tras día, la ocasión de vivir de acuerdo con la fe que hemos recibido.

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Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha – San Pablo, apóstol

Nada de lo que hagamos, por muy heroico y grande que sea, nos servirá para nuestro enriquecimiento espiritual, e incluso humano, si no ponemos en

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Tú sabes excusar y disimular muy bien tus faltas; y no quieres oír las disculpas de los otros – Beato Tomás de Kempis

Siempre encontramos disculpas para perdonarnos a nosotros mismos. Como si lo que hacemos mal, no fuera algo que debemos corregir. Somos misericordiosos, en exceso, con

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Venimos a adorar al Rey (Epifanía del Señor)

Foto: J. Serrano Venimos a adorar al Rey Epifanía del Señor (Mateo 2, 1-12) Esta es la estampa que se repite año tras año: niños

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Lo que se hace por su amor, tiene que ser atento, humilde y sufrido – Santa Genoveva Torres Morales

El ejemplo nos lo dio el propio Jesús, que, por amor a nosotros, se entregó a los que le dieron muerte. Y a Jesús muchos

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Les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre (Domingo II de Navidad)

Foto: J. Serrano Les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre Domingo II de Navidad (Juan 1, 1-18)

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Oh, alma, si escribes, lees, enseñas, o haces cualquier otra cosa, que nada tenga sabor alguno para ti, que nada te agrade excepto el Nombre de Jesús – San Buenaventura

Para un cristiano, nada hay más hermoso que sentirse unido al Salvador, cumplir sus enseñanzas y propagar su mensaje entre los demás. Invocar a Jesús,

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