Homilía del Domingo

Primero, lo aclaman; después piden su muerte

Lc 22,14–23,56

DOMINGO RAMOS

Ciclo C

Homilías anteriores

Acuérdate de mí

HOMILÍA SOLEMNIDAD CRISTO REY-C (20 noviembre 2022) Lc 23, 25-43 Hoy celebramos la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Y sigue siendo una paradoja que

Seguir leyendo »

Te espera en tu casa

HOMILÍA DOMINGO XXXI T.O-C (30 octubre 2022) Sb 11,22–12,2; Lc 19, 1-10 Hubo una vez un poeta cubano, José Martí, que escribió: «Debes amar el

Seguir leyendo »

Primero, lo aclaman; después piden su muerte

El Domingo, que llamamos “de Ramos”, también se llama “en la Pasión del Señor”. Todo junto sería: “Domingo de Ramos en la Pasión del Señor”. Es decir, que se trata de un Domingo donde hay “Ramos” y “Pasión”.

Ya sabemos que con los ramos recordamos cómo Jesús entró a Jerusalén de forma humilde, pero aclamado por la gente. Pero esta historia acabará con su muerte, de ahí lo de pasión. Los mismos que salían a su encuentro con ramos y palmas, y que alfombraban las calles con sus mantos para que pasara el pollino que portaba a Jesús, poco después piden a gritos su ejecución. En pocos días dejaron los ramos para gritar a favor de su pasión.

La verdad es que hacía tiempo que todo apuntaba a que la historia acabaría en una tragedia. Jesús pasó de ser un personaje un tanto singular a alguien incómodo que ponía en cuestión los elementos más “sagrados” del sistema. Defendía tener una relación especial con Dios, al que llamaba Padre. La Ley la vivía poniéndola al servicio del amor. Y se quejaba cómo habían convertido el Templo, lugar de la presencia liberadora de Dios, en un negocio que explotaba a los más débiles. Cada día que pasaba los enfrentamientos eran más frecuentes e intensos. Y ya comenzó a preocupar a las autoridades romanas. La gente, por otro lado, era voluble. Muchos le seguían atraídos por la novedad, guiados por su corazón, pero sin gran consistencia. Las palabras de Jesús caían en sus corazones como las semillas al borde del camino.

Y de todo ello fue testigo Jerusalén en lo que hoy nosotros llamamos Domingo de Ramos en la Pasión del Señor. Primero, lo aclaman; después piden su muerte. Si la gente es voluble, Jesús es fiel. Él ha sido enviado para cambiar el mundo desde la misericordia de Dios y cumplirá hasta el final. “Y habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo”.

El dicho popular es: “Domingo de Ramos, quien no estrene algo que se le caigan las manos”. Pues le pedimos al Señor que estrenemos en nuestro corazón cuestiones de sobra conocidas; que nos ayude a vivirlas con novedad. ¿Cuáles?

Dios en Jesús es fiel. Él ha comprometido su palabra con nosotros y la lleva hasta el final. No se mueve por intereses propios, sino que los supedita al general. No está sólo para las “verdes”, sino cuando la realidad se pone muy dura. No abandona el barco cuando esté amenaza hundirse. Pero, ¿por qué?

Porque su amor es extremado. Su amor al Padre, que le encomienda una misión; y su amor a los que el Padre les encomienda. A cada uno de ellos los vive, no como un número, sino como un “tú” original y valioso, digno de ser amado y liberado. Y, ¿a qué le conduce? A comprometerse sin límites, sin cálculos, sin previsiones, sino hasta donde haga falta, aunque sea la muerte, y muerte de cruz. Para conseguir qué. Para conseguir todo o nada. Todo porque su muerte era como la de la semilla que, desde su pudrir, estaba surgiendo algo nuevo; en su ir desapareciendo ya despuntaba la llegada del Reino. Nada porque se le exigió la gratuidad absoluta, el vivir sólo de Esperanza, despojado de ver los frutos y del agradecimiento de la gente.

Homilías anteriores

Acuérdate de mí

HOMILÍA SOLEMNIDAD CRISTO REY-C (20 noviembre 2022) Lc 23, 25-43 Hoy celebramos la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Y sigue siendo una paradoja que

Seguir leyendo »

Te espera en tu casa

HOMILÍA DOMINGO XXXI T.O-C (30 octubre 2022) Sb 11,22–12,2; Lc 19, 1-10 Hubo una vez un poeta cubano, José Martí, que escribió: «Debes amar el

Seguir leyendo »