En una sociedad en la que abundan el engaño, la mentira, las medias verdades y la oscuridad, hay que tener confianza en que la luz de la auténtica Verdad, que es Dios, terminará por imponerse y se hará la luz. Los creyentes no estamos llamados a desentendernos de los problemas de este mundo, sino que hemos de contribuir a que se solucionen aportando la luz de la fe y la generosidad de nuestro trabajo.

Foto: R. Misas «¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?» XXV T. ORDINARIO (Mateo 20, 1-16) La mayoría de los conflictos en el mundo





