Parroquia

La Santísima Trinidad (Málaga)

Imagen del día

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo» (XXII T. ORDINARIO)
Foto: R. Misas

Muchas personas huyen ante las malas noticias.
Buscan que la vida esté repleta de felicidad.
Invierten en placer
y en caprichos perecederos.
Lo transcendental no va con ellas.
Han reducido su vivir a excluir lo que no les satisfaga.

Una vez más, Pedro quiere imponer su plan:
Tú no puedes, Señor, ser maltratado por los ancianos,
los sumos sacerdotes,
los escribas…
los que tienen el poder de interpretar las leyes
y de aplicarlas con castigos a los que las incumplan.
Tú no puedes dejar que otros se impongan a ti.
Porque tú eres el que viene a cambiarlo todo.
Le plantas cara a Pedro,
como otras muchas veces: ¡Apártate! Lo has dicho muy claro:
el que quiera seguirte,
que se niegue a sí mismo,
tome la cruz que le toque llevar
y que te siga.
Y es aquí donde nos encontramos, Señor:
seguirte supone renunciar a muchas cosas
por amor a ti.
Renunciar a esos caprichos que son signos de soberbia,
renunciar a las cosas fáciles que no sirven para nada,
renunciar al egoísmo del yo soy perfecto…
Renunciar a todo lo que me aleja de ti
y de los hermanos.
Ya sé, Señor, que no es un camino asfaltado de rosas
lo que me espera.
Pero sé también que es un camino por el que no iré solo
pues tu nunca abandonas nadie
ni le exiges más de lo que es capaz de dar.
Y sé que seguirte es lo mejor que me puede suceder.

José Serrano Álvarez
(Rezando al caer de la tarde)

¿Te ha gustado? Comparte este artículo

Días anteriores

Convertíos porque ha llegado el Reino de los Cielos – San Juan Bautista

Nuestra conversión ha de ser permanente. Estamos bautizados y, por ello, llamados a vivir conforme se nos indica en el Evangelio: amar a Dios y

Leer más
El que es bueno, es libre, aunque sea esclavo; el que es malo, es esclavo, aunque sea rey – San Agustín

La libertad de los hijos de Dios está en obrar en conciencia, en ser buenos con todos, en no buscar más que el bien de

Leer más
Y como para pelear se necesitan dos, y yo no acepto la pelea, pues… no peleamos – Santa Mónica

Somos propensos a entrar en polémicas estériles y peleas sin sentido. Diariamente, nos encontramos en situaciones en las que nuestra soberbia nos impele a mostrarnos

Leer más
Fervorosas, sí, pero no de las que dejan el trabajo a las demás – Santa Teresa de Jesús Jornet

No está reñidos el trabajo con las prácticas piadosas. Ambos se complementan. Un cristiano que reza no huye de sus obligaciones para con los demás.

Leer más
No es humilde quien no desea ser despreciado – San José de Calasanz

La humildad no es algo que se viva de palabra, sino que requiere que se practique con las obras. Para un cristiano, ser humilde consiste

Leer más
¡Maestro, Tú eres el Hijo de Dios! ¡Tú eres el Rey de Israel! – San Bartolomé

Seguir a Jesús, reconociendo que es el Hijo de Dios que vino a salvarnos, es el principio sobre el que ha de basarse el comportamiento

Leer más